comunidad energética

GDES y EDINOR llevan el autoconsumo colectivo a municipios de la provincia de Valencia

Una comunidad energética que impulsa el desarrollo local

La transición energética se ha convertido en una oportunidad estratégica para los municipios, especialmente en el entorno rural, donde la optimización de costes, la sostenibilidad y la cohesión social son claves para el desarrollo del territorio. En la provincia de Valencia, una comunidad energética impulsada por EDINOR (filial del grupo Repsol) y ejecutada por GDES Efficiency, demuestra cómo el autoconsumo colectivo puede convertirse en una herramienta real de desarrollo local y lucha contra la despoblación.

El proyecto permite a los ayuntamientos ofrecer a vecinos, pequeños comercios y servicios públicos acceso a energía renovable de proximidad, compartida bajo un modelo de autoconsumo colectivo, integrando la generación renovable en infraestructuras municipales existentes y sin necesidad de ocupar nuevo suelo.

Los municipios se enfrentan al reto de reducir su factura energética, disminuir su huella de carbono y ofrecer soluciones sostenibles a su ciudadanía, todo ello con recursos limitados. En este contexto, las comunidades energéticas representan una solución eficaz para democratizar el acceso a la energía renovable, mejorar la eficiencia y generar beneficios económicos, ambientales y sociales a escala local.

¿En qué consiste el proyecto?

El proyecto de la comunidad energética se ha ejecutado en un tiempo récord, garantizando la puesta en marcha simultánea de todas las instalaciones e integrando la generación renovable en infraestructuras públicas existentes:

  • Número de instalaciones: 10 plantas fotovoltaicas
  • Potencia total instalada: 307 kWp
  • Producción anual estimada: más de 450 MWh de electricidad renovable
  • Ubicación: cubiertas de edificios municipales
  • Modelo energético: autoconsumo colectivo de proximidad

Impacto ambiental y valor para el territorio

Desde el punto de vista ambiental, el impacto del proyecto es significativo. La comunidad energética evita la emisión de aproximadamente 100 toneladas de CO₂ al año, contribuyendo de forma directa a los objetivos climáticos locales y autonómicos, y reforzando el papel de los municipios como actores activos en la transición hacia un modelo energético más sostenible.

Un elemento clave para la viabilidad del proyecto ha sido el respaldo de las ayudas públicas del IVACE, que han permitido reducir las barreras económicas iniciales y acelerar la implantación de comunidades energéticas en el ámbito municipal.

Al reducir los costes energéticos de hogares y edificios públicos, los ayuntamientos liberan recursos que pueden destinarse a mejorar servicios municipales. Al mismo tiempo, se refuerza el atractivo de los pequeños municipios como lugares donde vivir y emprender, contribuyendo de forma directa a fijar la población y combatir la despoblación rural.

La rapidez de ejecución ha sido determinante para maximizar este impacto, garantizando la puesta en marcha del proyecto en plazos exigentes y con altos estándares de calidad y seguridad.

Un modelo de transición energética con impacto local

Esta comunidad energética constituye un ejemplo completo de cómo la transición energética puede materializarse a escala local. Para los ayuntamientos, supone una herramienta práctica para reducir costes y generar valor social; para EDINOR y el grupo Repsol, una demostración del potencial autoconsumo colectivo; y para GDES, la consolidación de su capacidad para transformar la energía en oportunidades reales para el territorio.

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